No pensé que echarme un porro con esta loquilla terminaría en sexo intenso

Una amiga me llamó para decirme que tenía ganas de echarse un buen porro conmigo porque desde hace mucho tiempo no le dabamos fuego y como un buen porrito no se desperdiciaba le dije que estaría en su casa en un par de horas; llegué con unas cuantas cervezas y me recibió mucho mejor de lo que speraba, al acabarnos aquel six pack y echarnos dos porros bien gordos me dijo que se sentía horny y que quería que le reventara esa pussy, prácticamente dijo las palabras magicas y fue cuando yo empecé a desnudarla con unos cuantos besos, a ella le gustaba lo que le estaba haciendo y le gustó más cuando se la metí.